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martes, 29 de noviembre de 2011

Fudenas 2.011, 29 - 30 de octubre (El reto de la satisfacción)

Se acercaban las fechas de esta prueba, para mi la primera y como en todas las pruebas, sean de competición o de paseo, escuchas comentarios de si estrenas mucho o poco. Yo, las últimas semanas estaba bajo, bajo. Me montaba en la estática por no bajar las escaleras con la bicicleta a cuestas.
Pero llegó el día 27, recogida de la bicicleta. Vino el amigo Isidoro para cargarla en el furgón y así a la mañana siguiente recogerme a las 5'30 y tirar para el puerto. Noche que obviamente, tanto yo como muchos otros no dormiríamos por el efecto del nerviosismo.

Día 28. Primeras sensaciones de la cuenta atrás, camino de la dársena del puerto. Ciclista con mochilas a las espaldas con sus resplandecientes luces rojas parpadeantes. Cada vez más numerosos. A la llegada al barco, el número se hace infinito, imposible determinar cuantos.

El embarque fue bastante rápido. Ya en el interior, caras sonrientes, cascos colgados de sus mochilas, esterillas, etc. Ambiente festivo, saludos a compañeros que coincidimos en algunas rutas, presentaciones de otros. El ambiente tenía “un olor muy especial”, incluso el rostro del amigo Serini.

Después de la algarabía de la travesía, tocaba bajar la marea de bicicletas hasta situarlas al lado de las furgonetas que habían dispuesto los militares para desplazarlas hasta Corralejo.

Fue un poco caótica, bastante mejorable. Pero analizando la organización desde ese momento hasta el domingo, en meta, excelente. Mirémoslas en su conjunto.

Alquilamos un coche para desplazarnos hasta Corralejo, pasando antes por Puerto del Rosario a retirar los dorsales. Cuando llegamos a las 13’30 horas, (a pesar que Isidoro le dio una caña al coche de mil demonios, ¡yo no me subo más con él!) estaba cerrado (o eso nos dijeron – hora del almuerzo-). Pues nada, a almorzar, restaurante recomendado por uniformado, al que pudimos darle las gracias por lo acertado y por el precio del menú. Vuelta a las 16 horas, retirada de los dorsales e igual de “follaos” para Corralejo.
Complejo bien y al lado de la salida (Baku). En sus pasillos, había un traqueteo de ciclista tirando de maletas y algunos con sus bicicletas. La cena buena y el desayuno bien. Precio muy interesante, 22 euros, alojamiento y media pensión. Gracias Boro.

Si al llegar a Morro Jable había una marea de ciclista, ni os cuento en el punto de salida. Supuestamente mil doscientos y algo. Para mi, que sólo había estado rodeado de 40 ciclistas en una macroquedada allá por febrero, me parecía una manifestación. Los pelos aún continúan poniéndose como escarpias. Bicicletas buenas, bonitas y baratas y “baratas, bonitas y buenas”. De todo. Cuando retransmiten una vuelta, a la caravana de ciclista les denominan los locutores serpiente multicolor. Pues aquí habría que decir que había un nido de boas, de muchos, de millones de colores.

Día 29. Dejamos el apartamento y nos dirigimos a la salida. Entregamos las mochilas a la organización para que nos la llevasen hasta Antigua. Firmas y recogimos la bicicleta. Le puse el dorsal, el 137. Los nervios a flor de piel, pensamientos que se entrecruzan. ¡Habré entrenado para no sufrir!, ¡llevaré la suficiente agua!.

Pero ya todo queda atrás, y el momento cada vez esta más cerca. Escho corredores (carrera) vayan acercándose a la salida. Todavía me quedaban 30 minutos. Doy un par de vueltas y me fumo un cigarrito ¡maldito vicio que me lo repito una y otras vez, y que me lo reptaría en las escasas pendientes de la isla majorera!.

Escucho por megafonía que ya es mi hora. Nos dirigimos Isidoro, Loreto y yo a la salida. Decidimos salir de los últimos para evitar los temidos percances de salidas multitudinarias. Salida con cánticos de familiares y amigos de los participantes, ¡ánimo!, ¡campeón!, ¡fotos!, etc. Salida de Corralejo, neutralizada, hasta llegar a la entrada de un camino. Bocinazo y a pedalear. Pronto perdí de vista a Isidoro y Loreto. Iba nervioso por evitar a los compañeros y por evitar los bidones de agua tirados en el suelo. Bueno no sólo había bidones, sino también gafas, calas, bombas, etc.

Aquí viene lo que decía anteriormente que era un error salir de los últimos. Cada ciento de metros me tenía que bajar de la bicicleta porque a la menor dificultad, si el primero paraba el resto corríamos la misma suerte, descabalgar de la bicicleta. Calculo que los primeros cinco kilómetros fueron así hasta que le imprimí un poco de velocidad a los pedales.

Unos kilómetros más adelante, cuando aún la serpiente era larga y los enseres de los ciclistas se podían ver tirados por los suelos, un accidente. Creo que el mismo se produjo al pisar algún bote de agua. El resto de la ruta, los accidentes típicos, pinchazos, incluido el mío. Claro no se puede llevar la cubierta como el papel de fumar.

Los minutos, al igual que los kilómetros iban pasando. No veía donde poder tomar el cafecito. Pero llegó el momento. Curva con olor a lomo. Preguntas y miradas, ¡que buen olor!. Miradas atrás, pero al final, bueno espero que el próximo bar no se encuentre muy lejos. Pero en Fuerteventura las distancias, o mejor dicho, los pueblos, o los bares, en esa zona no están precisamente uno al lado de otro. Así fue, nada más avistar a los lejos el bar, me dije, ¡quillo! ahí hay que parar. Cafecito bien cargadito y ver pasar a los compis.

De nuevo con la cafeína en el estómago, las pedaladas se hicieron más cómodas hasta llegar a Antigua. El camino fenomenal, y llegada sobre las 13.30 horas. Firma en meta, aparco la bicicleta, no sin antes mirar en que lugar, por eso de que me la vayan a rallar. Retirada de la mochila y directo al pabellón donde dormiríamos esa noche. Ducha y a comer. El ambiente en la carpa era espléndido, saludos, chistes, etc.

Por la tarde, vuelta por el recinto y comentar la ruta con otros compañeros. Conociendo a gente y hablando de los problemas mecánicos que habían tenido. Entretenida. La cena igual de bien que el almuerzo, con el aliciente que nos pasaron un vídeo de Fudenas realizadas en años anteriores.
Directo a la piltra con la esperanza de dormir algo. Y bien que dormí, aunque fuese en el suelo, hasta las 5 de la mañana. Y no se si me desperté porque a esa hora ya había murmullo en la cancha o bien porque ya había dormido lo suficiente. Hasta las siete que tocaron diana, fueron eso, murmullos, gente mandando callar, etc. La diana estuvo emocionante. Arrancó fuertes aplausos entre los compañeros.

Día 30. Después del desayuno, también excelente, tocaba preparar todo, la mochila, mirar la bici y “preguntarle a ella que tal había dormido”. Me pidió aceite para su cadena y como en ese momento llegaba una furgoneta de mantenimiento y reparación, me hicieron el favor de echarle un poco de aceite, excelente por el servicio y por que no me cobraron un duro. Muchas Gracias.

Este día no quería sufrir lo de ayer, salir el último no me convenció, con lo que antes que casi todo el mundo, estaba en la salida. A estas alturas, sólo se veía caras de velocidad. Cuando sonó la bocina, daban pedales con muchas ganas, incluido yo. Me encontraba bien. Los primeros kilómetros llevaba una cadencia que no era la mía pero ya estaba un poco alejado del mogollón con lo que no tendría el mismo problema que ayer que continuamente me tenía que bajar de la bici.

Recuerdo que al llegar al primer avituallamiento, el medio plátano me sentó de maravilla. Tanto que ahora si me sentía un ‘Contador’. Todo el camino tirando y tirando. En las bajadas a saco, eso sí, mirando a izquierda y derechas, que nadie se pegase a mi culo.

El subidón vino cuando estaba tomando café y ¡cigarrito! . Veo pasar a compis de rutas, que sábado tras sábado me dan caña. Pues nada, con la paciencia de Sancho Panza, me vuelvo a subir a la bici, y “p’alante”. Y si, este día es mi día. Los vuelvo a coger, incluso a algún pro. En fin, hoy es mi día o ellos durmieron muy mal. Imagino que será esto último.

Llega a Morro Jable enterito, sin mucho cansancio y con un gran sabor de boca. Firma y ducha.

Gracias Loren, Serini e Isidoro por vuestra compañía.

El año que viene, espero participar en este gran encuentro.

Nota: No entiendo como nos jactamos durante todo el año que los ciclistas de montaña no destrozamos, cuidamos el medio ambiente, ect. Increíble la cantidad de botellas de agua, restos de naranja, plátano, ect, había en el suelo.
Espero que la organización tome nota, y el próximo año sea motivo de descalificación el tirar objetos, de cualquier tipo, bien sea en carrera o en ruta, como indica el reglamento de otros eventos de similares características que he podido ver por Internet.

lunes, 29 de agosto de 2011

Sábado y Domingo “dos días”.

27 y 28 de agosto.

 Fin de semana, dos días, horas de pedaladas, entre tráfico y la soledad en un mar de plástico.

De nuevo he vuelto a encontrar a “peregrina”.

Tiene el sabor de la fiel compañera,
ésa que le pulsas cualquier parte su cuerpo y responde suavemente.
Busca el destino como gaviotas el mar,
discurre por el asfalto acariciándolo
susurrando a las blancas líneas.

Kilómetros de pedaladas, con el único sabor amargo del “tonto del día”. Ese que te saca de tu pensamiento y horizonte.

Cuarenta y seis millas de calma, sin tensión, huido de la vida, solo, un todo, hueso y aluminio. Pasar sin ser visto, detenido por la mirada perdida de alguna ave.

Cuando la incertidumbre me invadía sobre que dirección tomar, encuentro con un gran amigo, Mario. Quillo, picha, como estás. ¿De dónde vienes y a donde vas?.

Continuamos juntos hasta la finalización del cemento apilado, donde nos despedimos no sin antes quedar hasta dentro de unas hora vía teléfono.

Continué con mis cosas, pero no con la intención de acercar -el todo- hasta la villa pesquera de Agaete, como pretendía. Lo dejamos para otro sábado. Llegué al primer avituallamiento y unas palabras con seres desconocidos, café, sandwich y la cuenta. Forma parte también del todo, claro, conciso, entendible, …, en fin, economía, del “solo–todo”.

Regreso a casa por la misma senda, por el mismo negro asfalto, guiado por blancas líneas a las que mi peregrina ha saludado en otras ocasiones.

Otro cafecito en un mar de cajas multicolores, elásticos y casilleros. Pienso que algo tiene en común la CyT con mi peregrina; recorrer, si recorrer pueblos, ciudades; llegar, si llegar a todos lados; conocer, si conocer a gente.

Llegada a mediodía, ducha y cerveza, y vuelta a ser quien soy huesos sin metal.

El domingo, eso, paseo por mar de plásticos, pero la crónica vendrá en otro momento.

Un fuerte abrazo

domingo, 21 de agosto de 2011

Mi particular “Subida al Cuevita 2.011 – Artenara”

21 de agosto.

Mi primera cicloturista. Dormí unas pocas horas, bien por la siesta o bien por los nervios, de eso, mi primera ciclo.
Mario llegó sobre las 06’30 y tomamos dirección  Las Palmas. Previo a la recogida de los dorsales, un cafecito, como es habitual. Serían sobre las 7’30 y nos encontrábamos en el Auditorio los montadores de las carpas y nosotros. Me tocó el número dos y a Mario el tres. Imagino que el compañero Boro le tocó el uno.
Comenzaron a llegar con cuentagotas, las flamantes bicicletas de carretera, coloridos mallots y relucientes zapatillas.
Pronto llegaron los conocidos y comenzaron las bromas sobre mi querida y amada bicicleta “peregrina”.  Cargada con sus alforjas, tonel de agua, comida para un par de días, barritas varias, aspirinas, ect. No sé si pesaban más cuando hice el camino u hoy.
Sobre las nueve dieron el toque de llamada para la salida. Tomamos dirección a la Granja Agrícola situada en Arucas.  Observaba como la serpiente multicolor se alargaba cada vez más a la vez que escuché alguna queja de la Guardia Civil.
Mis primeras impresiones eran que se llevaba un ritmo demasiado fuerte para mi estado de forma. Conocedor de estos primeros kilómetros, sabía que no les podía seguir, así que plato pequeño y corono grande, y para arriba. En la primera cuesta ya vi como uno se quedaba. Llevaba pegada en el culo a la ambulancia y no sabía cómo decirles que tiraran para adelante, hasta que llegó el compañero César, que si bien no le conozco debe ser de la Federación o conocido en este mundillo, indicándoles que tiraran para arriba que él se quedaba conmigo. Estuvimos charlando durante un buen rato.  Cambiamos impresiones de rutas realizadas en la Península y de platos y piñones de la bicicleta. Su grata compañía duró hasta el Balcón de Zamora a pesar de indicarle en repetidas ocasiones que tirara para adelante sin ningún problema que yo llevaba mi ritmo.
Llegamos al Balcón de Zamora, el cuentakilómetros marcaba 26. Imagino que el resto de ciclista llevaban un buen rato, porque justo fue llegar  y sonar el silbado de salida. Obvio, que el avituallamiento sólo quedaba agua, chocolatinas y algún refresco, suficiente para lo que yo necesitaba, ya que en las alforjas, como dije anteriormente iba surtido. Lo siento por César que no le dio tiempo a descansar, porque con mi ritmo seguro que llegó engarrotado. Aquí le dije que no se preocupase por mí, que a partir de Zamora yo seguiría mi ritmo y que se lo comunicase a la organización. Aún no sabía si llegaría a Artenara o tiraría hacia la Cruz de Tejeda o me daría la vuelta. Pues eso, comí algo de lo que llevaba, me tomé un cortado y cuando creí conveniente seguí mi ruta y mi ritmo.
En estos 26 km en muy pocas ocasiones habíamos dejado de ascender, y la ruta continuaba subiendo. Ahora con mi ritmo y sin preocuparme de nada ni de nadie, si me apetecía paraba, miraba, me refrescaba o continuaba. Así hasta llegar al cruce donde indicaba Artenara y Tejeda. Preferí seguir para la Cruz de Tejeda, aunque en kilómetros y subidas eran más, que hacia Artenara.
En la Cruz de Tejeda estaba sobre las 14 horas, con alguna molestia muscular sin mayores consecuencias, que eso, pequeña molestia que no me impidió seguir. Si bien, le di más importancia, ya que hasta el Pozo de las Nieves eran otros buenos kilómetros subiendo.
Comí en la Cruz de Tejeda un buen bocata que llevaba de casa con un refresquito que compré. Sobre las 14.30 emprendí de nuevo mi salida, sin prisa. Poco a poco iba devorando metros. Me encontré con algún ciclista que venía de la Cuevita. Charla de cortesía y otra vez sólo. Paradas bajo los árboles y agüita fresquita, tanto en la jorra como la buche.
Y por fin, el cartel que indica Pozo de Las Nieves.  Aquí se acaban las subidas. Mirada al cuentakilómetros y marcaba 48. Quien me lo iba a decir que cuando empecé con esto algún día sería capaz de subir, aunque sea a cuestas con la bicicleta, 48 kilómetros.
Después de tomarme otro refresquito, bien fresquito, todo bajada hasta mi casa. Aunque paré en Cazadores, para tomarme el último café de la jornada. Y con una inmensa satisfacción.
Al final el cuentakilómetros marcó 74 y 5’55 horas en movimiento.
Lo dicho, gran satisfacción, de volver a coger mi bicicleta con alforjas y dar pedales. Tener como testigo sólo el asfalto, el cielo y los árboles.
Nota. Saldría pesando unos 68 kilos y al final la báscula dio 65.5.
Un abrazo.

viernes, 5 de agosto de 2011

Por Telde y Vecindario

Miércoles y Jueves.

Llegó el día en que el amigo Mario tiene su bicicleta nueva. El día en el que se acabaron las expresiones, mariquita como bajáis, me duele hasta el pensamiento, en fin, numerosas expresiones que venían a decir que ganas tengo de tener una bicicleta con doble amortiguación para, como mínimo, llegar a la meta sin que me duela hasta el alma.

Y el día llegó, sólo hizo falta un poco de paciencia, un montón de e-mail enviados y mil y uno no respondidos. A veces internet no es la respuesta rápida a nuestros deseos.

Y el primer día, miércoles, salimos por Telde, desde el Parque de San Juan con destino a Carrizal. Ahora las palabras se tradujeron en, ¡que diferencia!, ¡como camina!, ¡comodísima! y otras palabras chinchosas, tales como ¡Mario no tires por ahí que se ensucia la bicicleta!, ¡Cobarde!. Palabras, que a bien seguro, le acompañarán durante algún tiempo, supongo hasta que nos acostumbremos a verlo con su nueva bicicleta o nos hartemos de decirle tonterías.

Pasamos por el Barranco de Telde, y nos dirigimos hacia Decahtlon, para ver una bomba de bicicleta. Después cogimos por el vial costero hasta llegar a Ikea y por la costa al Aeropuerto y Carrizal. Donde paramos a tomar un refresco y deleitarnos con las bromas de unos clientes con el chino.

La vuelta se hizo un poco durilla, por el viento. Pero claro, si no existiese, nos quejaríamos de la calor. Benditos vientos alíseos, que nos hace tener veranos e inviernos primaverales. De disfrutar en cualquier momento de nuestro placer, la bicicleta, aunque sea con brisa fuerte.

Ayer, Jueves, quedamos con Iruyalo, Adonis, Serini, Mario y yo. Salimos de la Karpa "Polideportivo de Vecindario". El viento soplaba fuerte, con lo que hacía presagiar una tarde durilla. Aunque cuando te invitan o quedas en esta zona para dar pedales, ya sabes que estas expuesto o mejor dicho, te encontrará con viento, viento fuerte en la mayor parte del año. Nos dirigimos a Doctoral y antes de llegar al Cruce de Aldea Blanca, tiramos por un camino en el que es frecuente encontrarte con camiones que trabajan en la machacadora, hormigonera o como se diga. Por la costa hasta Castillo del Romeral, con algunas zonas de piedras para probar la habilidad. Los parroquianos tumbados en la playa, envidia tener una casita justo, casi dentro del mar. Casas que probablemente fueron de sus bisabuelos, pescadores, en el que sacaban las redes y las dejaban en las puertas de sus casas.

De aquí llegamos casi al Aeroclub, siempre por caminos. Cruzamos la carretera, y por senderos hasta Bahía Feliz, donde continuamos hasta Sioux City. Altos del Sioux City, donde no se veía un alma.

Vuelta para Vecindario, con excelente tiempo, y siempre con la satisfacción de pasar un buen rato.

Saludos.

martes, 28 de junio de 2011

Roque Nublo - Pico de Las Nieves - Camino de La Plata - Ayacata - Roque Nublo

Sábado 25 de junio.

Viernes de mucho calor, compromiso de no poder romper, saldremos mañana y nos achicharraremos. Llenado de nevera y congelador de agua, zumitos, gorra super, a imagen y semejanza de la que tiene Super-Carlitos, etc.

Me levanto tempranito, enciendo el móvil y veo una llamada perdida. Como lo de este cacharro no lo llevo bien, dudo la hora y el día de la llamada a pesar de indicarlo, pero siempre la misma pregunta, ¿no se equivocará?. Después de tomarme la leche y la magdalena, me llama Jesús, ¿problemas?, para comentarme que va a llegar un poco más tarde porque se le ha roto el coche. Al final, como salíamos varios compañeros de Vecindario, me llevó Kiko.

El día en Telde estaba fresquito, hasta el punto que volví para coger el cortavientos. Llegada la tropa, y embarcada la bicicleta, Kiko, Raúl, Iruyalo y Jesús, emprendimos el camino hacia el Roque Nublo por Cazadores. Infinidad de curvas y unas cuestas de las que te hace soplar. Los recuerdos se vienen a la mente porque, aunque sea por carretera, es una ruta que he realizado en algunas ocasiones. !Por aquí paraba a a descansar¡, ¡Aquí le pregunté cuánto me quedaba para llegar!, ¿¡aquí tomaba café!, etc.

Clareaba el día, cielo azul y amenazante, pero apesar de todo, el termómetro del coche marcaba una temperatura inusual, 10º. ¿Pero cómo es posible, si ayer llegamos a los 35º?.

Llegamos a los aparcamientos de Roque Nublo, ni un alma, sólo esos pájaros negros de alas anchas, que recuerdan la primera vez que los ví de camino a santiago. ¿Por qué será que determinadas cosas las asocio con un echo anterior?, ¿será la edad?. Bajamos las bicicletas, montamos las ruedas, encendimos el GPS, cámaras de vídeo, y esperamos a los compañeros de Ingenio. Llegaron a los pocos minutos de estar nosotros allí.

¿Bueno, nos vamos?, respuestas unánime, vamos que el día pinta caluroso. Todos en sus monturas, nos dirigimos al Pico de Las Nieves, por carretera, en principio. Sube y sube y sube, pero como es habitual, con pedalada suave y mirando al frente, llego al fin del mundo. Cerca de los LLanos de la Pez, el compañero Kiko sugirió tomar una pista forestal, desviándonos del plan previsto. Asentimos, mejor que la carretera. Esta zona la conozco un poco, ya que la hice a pié y la idea de coger la pista forestal me gustaba, porque cuando la hice el GPS me llevó campo a través hasta el Pico, cosa que recuerdo, muy dura, por lo escarpado del terreno y que no era ni camino y na da na. La pista en principio era carretera estrecha y después pista, en buen estado. Nos llevó nuevamente a la carretera y continuamos hasta llegar al Pico de Las Nieves, justo donde se encuentra la autocaravana dedica a la venta de "todo un poco", ¡chino canario!.

Compramos algo, plátano, pastel de almendras, fotos de rigor y 'pa bajo'. El camino se encuentra justo al lado de la furgoneta-tienda.

Comienza y avistamos lo que sería la constante durante toda la ruta. Camino estrecho, entre pinos y bajándonos de la bicicleta más de la cuenta, salvo para algunos compañeros que tienen mucha técnica. Hubo algunos pinchazos.

Pero el top 10 de las bajadas, es cuando pasamos los Llanos de la Pez y comenzamos la bajada de la Plata. Camino empedrado donde un error puede suponer caer al precipio. Curvas tan cerradas que había que bajarse de la bicicleta. Tan empinada que el flequillo daba con la rueda delantera. El olor a zapata quemada circulaba por el ambiente. Vamos, no apto, para ninguno biker ya que un error, por leve que sea pueda tener graves consecuencias. No debería haber ido, ya que este camino lo conocía y sabía de la peligrosidad que tenía. Si bien de ahí para atrás se puede decir que el camino es apto para la bici en un 30%, esta bajada no es apta en absoluto y al ser bastante larga se hace insoportable hacerla tirando de la bici.

Llegamos al final del camino sobre las 11'30 horas, y el calor estaba casi en su culmen. Parada para reflexionar si seguíamos hacia la presa, pero la decisión fue unánime, visto el calor que hacía y en previsión de lo que nos quedaba de ruta, toda ella en constante subida y algunas de ellas bastantes duras, decidimos volver.

Tomamos la carretera en dirección Ayacata. Constante subida, pero con ritmo se sube bien. Llegamos y paramos en un bar de dos señoras, mayores, muy mayores, hermanas que por su forma de dirigirse una a otra, deben estar cansadas de vivir juntas. Pedimos refrescos, agua, etc. Tomaban su tiempo para servirnos y cuando le pedí si tenían café, me dijeron que si. Pero yo no veía la cafetera por ninguna parte. En previsión de que no quería que me diese la noche, y por lo que tardaron en servir el resto, me dirijo a una de ellas y le digo: ¿Señora no lo tendrá echo y me lo sirve frío?. Si claro. Pues nada me lo sirve así. Menos mal, tardó una eternidad o eso me lo pareció.

Continuamos el camino, eso si, sabiendo que era muy duro. Una fuerte pendiente de unos 3 km. apróximados. Nada, pues cuando no pueda, pies a tierra. El calor ya era sofocante, pero con ritmo llegó y traslado de vuelta a Telde.

Una compañía excelente. ¿Existen biker's chungos?. Yo aún no me los he encontrado. Que alegría y bello es esto. Sigo teniendo 20 años.

Besos y un fuerte abrazo.

lunes, 20 de junio de 2011

Ruta nocturna Ayagaures

Sábado 18 de junio.


Este sábado realicé mi primera nocturna. Desde que propuesieron una nocturna estaba ilusionado ya que nunca había salido de ruta nocturna. La semana la pasé diseñando como montar las linternas, la mejor forma de llevarlas, tendría o no la suficiente luz, en fin, me la pase haciendo lo que más me gusta y todo giraba alrededor de la bicicleta.



Tras un buen tiempo sentado en mi silla de playa y mirando la negra y blanca bicicleta, y de reojo la no muy vieja y noble B-Pro, tras trastear mil y una vez en la caja de herramientas, sacar cajas de zapatos, preguntarme donde estará el tornillo X, o la goma H que desmonté de la bicicleta que me encontré, después de responderme mil y una presguntas, llegó la solución, y todo pensamiento tenía una corta y fugaz respuesta. En fin, llegó la solución que creía era la mejor. Pongo las fotos:



La arandela gris, la tenía desde hace bastante tiempo, la compré para sostener la canasta de la bicicleta de mamen. La negra, más antigua que la anterior, como soporte de las alforjas.


Corté un trozo de tubo roscado que que introduje en la abrazadera gris y la sujeté con una tuerca.La puse a la linterna gris una goma para que la abrazadera negra no la rayase y le puse otra tuerca en la parte superior para que la linterna no se moviese.

Así quedó el inventito final.

Puse dos linternas con este sistema. Otra linterna de dinamo la puso encima del soporte del cuentakilómetros. Y otra linterna de leds también en el manillar. Y una final, frontal en el casco sujeta unas bridas.

¡Parecía que iba alumbrar a la catedral de Las Palmas!. No, ya contaré.

Llégó el día, y a las 7'30 estaba en Vecindario cargando las bicicletas en mi coche. Tras los abrazos de los bikers, nos dirigimos hacia el Centro de Salud de Maspalomas. Los compañeros estaban esperando, cortadito y mierda de cigarrito y en marcha.

Todavía era de día y comenzamos por carretera la ascensión hasta la presa de Ayagaures. Son unos 9 km., creo, que se empinan al final, bastanteeeee. Llegué y me estaban esperando, tomamos unas cuantas fotos y continuamos la ascensión. La noche no había llegado aún. A ritmo acompasado, unos delante y otros detrás, entre risas, machacábamos los kilómetros. Un pensamiento repetido, una y otra vez, pasando por la curva y posterior puerta de la finca de Ventura, de los viajes que hemos realizado juntos y que pena que no quiera hacer bicicleta.

Un último suspiro y llegamos a la última subida. Roque que domina el paisaje y el barranco. Mirada al cielo, y aquí había que pensar en encender las luces y así lo hicimos el grupo.

Lo peor ya había pasado y de aquí en adelante, había que tener más cuidado, puesto que hasta el final de la ruta, todo era bajando. ¿Recuerdan que le dije que parecía que llevaba luces para alumbrar la catedral de Las Palmas?. Pues parecía que no eran lo suficientemente potentes como para iluminar a ningún Santo, más bien parecían las velas que se le ponen a éstos.

Pensé que era debido a que estaba anocheciendo. La noche se acercó con más rápidez y ese manto negro, fresco y silencioso se hizo omnipresente. La velocidad con la que bajábamos estaba entre tortuga y columna de hormigas. Las luces no valían un carajo. En varias ocasiones las rediccioné, pero nada. A lo echo pecho y despacio pero con "seguridad", comíamos camino , con las paradas correspondientes, unas veces esperando al resto del grupo y otra vez, por uno de los abatares de todo ciclista, pinchazo.

El tubeless de Jesús no hizo su función, pero esto viene bien para charlar, chistes, risas, etc. Tardamos más de la cuenta, porque tuvimos que desmontar la rueda dos veces, la cámara de repuesto de Jesús estaba pinchada.

En unas de las pocas veces que el camino me lo permitió, arriba, vi a la policía estacionada en la carretera. Seguramente, en un primer momento, se preguntarían que son esas pequeñas luces, ¿ánimas?, ¿luciérnagas?, después de su deducción, apostarían, si eran dos, tres o más. Ya me dirán ocho horas juntos, rondando en el coche, mirando de un lado para otro, imagino que dan para mucho. Cualquier cosa que los desvíe de su monotonía debe ser una alegría.

Llegamos al Centro de Salud, sanos y salvos, sin ninguna caída y con la alegría y el buen sabor de boca de mi primera nocturna.

Mañana saldré nuevamente, las cosas del querer, no termina una y estamos pensando en otra.

Un fuerta abrazo

martes, 14 de junio de 2011

Telde - Auditorio - Tamaraceite - Bco. Guayadeque - Telde

Domingo 12 de junio

Este día como de costumbre el compañero Jesús vino a recogerme al Centro Comercial La Estrella a las 7'30 horas.

Después de los saludos de rigor, tocó preguntarle por su estado de salud. Días antes había tenido una caída y tiene un dolor en lado izquierdo, junto al pecho. ¡Por cierto no le llamado para ver que le ha dicho el médico en el día de ayer!.

Nos dirigimos a recoger a Miguel y Domingo, que llevábamos tiempo sin salir juntos. Abrazos, besos y para Las Palmas. Arrancamos de los altos de Jinámar hacia la primera cuesta del día, Cuesta Ramón, buenas sensaciones, a pesar de estar cargadillo del puñetero cigrarro. Bajamos hasta llegar al cruce de la autovía. Miguel y Domingo se metieron en ella y Jesús y yo, tiramos por el interior, camino sin complicaciones, salvo en un túnel que hay que bajarse, después de pasar por la entrada del Tívoli. Nos estaban esperando junto a la nueva figura instalada en la Playa de la Laja.

Avenida Marítima hasta Santa Catalina, donde paramos para tomar un café.

Continuamos por las calles en dirección al Auditorio, cogimos la carretera y antes de llegar a la autovia dirección Arucas, nos desviamos a la izquierda, entre naves para pasar por debajo del puente en dirección al potrero o Aguas de Firgas.

Fuerte subida, por carretera, no transitable para vehículos, pero con unas vistas espectaculares, tanto de la Playa de Las Canteras como de la costa norte.

Al terminar la subida conectamos con unos caminos que nos llevan a una urbanización que desconozco en este momento su nombre, y que después nos llevó hasta Tamaraceite (C.C. Tamarán). Desde aquí por carretera, entre viviendas de Hoya Andrea, Cruce de Los Tarahales y autovía hasta el puente que nos conduce al Barranco del Guiniguada.

Tanto Jesús como yo, nos esperábamos tener que coger la autovía, y en un punto Jesús dijo que no circulaba por ahí. Menos mal, que vimo a Miguel salta la valla, de lo contrario el grupo podría haberse disuleto o reagruparse en otro punto.

Bajamos con la bicicleta a cuestas hasta llegar al mismo Barranco, y de aquí hasta La Playa de la Laja, a toda pastilla por el Barranco. Las fuerzas me eran favorables.

En La Laja nos paramos a tomar un refresco y unas tapas. En ese lugar se puede parar a pesar, de que las medias raciones eran casi tapas, pero el precio final resultó ser de tapa. Tampoco los calamares estaban muy buenas, al contrario que la carne de cochino.

De aquí directo hasta el punto de inicio. Al la altura de Jinámar, la suerte me acompañó, ya que un coche se saltó un stop, y apunto estube de colisionar. Menos mal que se quedó en anécdota.

Un fuerte abrazo.

lunes, 25 de abril de 2011

San Fernando Fataga San Fernando

Día 23 04 2011

Día lluvioso donde los haya. Ni en invierno recuerdo haber amanecido con un día con tanta lluvia. Mensajito a Jesús diciendo que me recogiese en mi casa.

Nos dirigimos a casa de Miguel y Domingo. Allí nos estaba esperando también el hermano de Domingo un amigo suyo. Vaya pepino llevaba este último.

Camino del sur comentábamos que si íbamos a tomar churros con chocolate, ya que el tiempo no mejoraba, pero al final estuvo bien.

En el ambulatorio de Maspalomas, donde dejamos el coche se nos unió otro ciclista con otro pepino, ya eran dos. Nada más salir, Domingo y los "pepinos" ya se veía que se iban a perder y así fué.

Como comentaba en el post anterior, estaba cansado y veía que daba pedales pero no avanzaba. Bueno será que ellos van fuertes. Carretera arriba fuí con plato grande y sin gran esfuerzo, pero aún así no les daba caza. No me supuso gran esfuerzo llegar hasta la presa. Cuando llegamos Jesús me dijo que se encontraba un poco mal del estómago, le dejé un plátano para reponer fuerzas y en ese momento pensé que me lo había pegado, comencé a sentirme mal. Un tanto mareado y el estómago mal. Le eché la culpa al sandwich que comí antes de salir del ambulatorio. Tenía hambre y me lo sampé.

Domingo y cía., en la presa llevaban rato esperando con lo que unos minutos después de llegar ya estábamos en camino. Se me estaba haciendo demasiado duro con lo que empecé a recular y meter desarrollos cortos. En algunos instantes pensé en dar la vuelta.

Al malestar físico se le unió el mecánico. Los cambios empezaron a fallarme y cada vez peor.

Físcamente iba mejorando lentamente pero mecánicamente iba a peor. Al pasar por la Finca de Ventura, recuerdos al amigo que se encuentra en Huelva.

Pinchazo de Domingo y paradita, que bien me vienen.

Casi llegando a Fataga, Jesús se le cae una rulina. Menos mal que la rulina la encontramos, no así el tornillo. Le pusimos el tornillo del portabidón con una tuerca autoblocante que llevaba, y funcionó hasta el final. Llegamos a la carretera que nos conduce a Fataga y hubo que bajarse de la bicicleta, estaba rendido y creía que no iba a llegar.

Ya nos estaban esperando, domingo y cía, imagino que desde hace mucho, ya que sobre la mesa no había nada. En la entrada de Fataga hay varios bares, y pensé ¿porqué no han cogido el primero?, con lo cansado que estoy.

Al llegar pedí un Gatorade y un pastel. Que bien me vino el pastel. Hizo su función al azúcar. Mejoré físicamente un montón. El regreso se hizo pesadito, que no pesado, e incluso en algunos momento pedaleaba con fuerza.

Llegada a San Fernando, y las piernas las tenía mejor que el día anterior.

Lo dicho, día para olvidar, y no comer antes de algún esfuerzo. Habitualmente como por el camino, no antes del esfuerzo.

Telde Piconera Pasadilla Burrero Telde

Día 22 04 2011 (44 km.)

Me levanté como de costumbre sobre las 06'00 h. Desayuno de galletas y vaso de leche, habitual los sábado y los domingos, aunque hoy no lo sea, pero hoy no tenía ni idea de dónde iba a ir. Tras conversar con mi yo, se me ocurrió hacer esta ruta. Sobre las 07'10 h. el día había aclarado, y disfrazado de ciclista, me dirigí hacia la Piconera.

Lomo Cementerio, y comienza el ascenso. El día no estaba ni bueno ni malo. Simplemente, estaba bien para pedalear. Tras subir el primer gran repecho, paré con la excusa de tomar una foto con el fondo de la ciudad de Telde. Continué el camino, y subida hasta encontrarme el primer ser humano, fue en el Pozo, situado al lado del camino, y bien conocido porque allí era mi lugar de descanso cuando salía a caminar. Eran las 08'00 h. y unos metros más adelante, donde se encuentra una cadena con indicación de "no motos" ya había una pareja de personas mayores, que por la instalaciones que estaban preparando parecía que se iba a celebrar un banquete. Cuando estaba en la piconera, un descansito, me vino a visitar el guardián, supongo, porque llegó con el coche, miró y se marchó.

Localizada la torreta de la luz, seguí mi camino, recordando que el sábado pasado había estado la peña por allí, pero esta vez tomaría el camino de la derecha. A partír de aquí todo era nuevo para mí. Aquí empezaba con el GPS, que como el día estaba regulín por lo menos me permitía ver la pantalla y cada vez que quería mirarlo tenía que hacer una parada. El segundo rastro de humanos, me indicaron tras mi pregunta que el camino hacia La Pasadilla no era por allí, pero el GPS decía lo contrario. Tras hacerle caso a los señores y llevar unos 200 metros pensando donde leches estaba el camino, me paré a reflexionar, vi al fondo una senda que seguramente nadie había pisado en meses. Nueva reflexión, Fernando vas sólo, no te metas, si continúas, las cuestas no se acaban nunca, si vuelves todo el camino es cuesta abajo, etc. ¡Que leches, vamos palante!.

Camino que efectivamente, nadie había pasado durante mucho tiempo. Las cuestas se unían unas con otras, pero seguía siendo temprano, con lo que el margen de volver en el caso de no continuar era bueno. Por fin, las casas se hacían cada vez más frecuentes, indicación que de que la carretera no debía estar muy lejos. Algunas partes del camino comenzaban a ser de cemento, hasta llegar a ser una pequeña prolongación de la carretera. Cuando la divisaba, la verdad que me dió una alegría, pero a su vez tristeza, ya que finalizaba las subidas sin una cuesta abajo donde disfrutar de la velocidad. Platanito para tomar fuerza, ida al baño del campo, y claro el papel lo había dejado en casa.

No volví a mirar el GPS y fué un error, ya que después de un trozo de carretera, venían los LLanos de Deán. En el primer Bar me paré a tomar café y como era temprano y David me había llamado el día anterior le envié un sms. Respondió con lo que después del café me dirigí hacia el Burrero, y me estubo comentando que se quería comprar una doble y que el coche ya lo tenía vendido.

Tras la conversación yo proseguí mi camino, el camino que tantas veces he realizado, mi bicicleta y yo, solos conversando. Unos dicen si las paredes hablaran, yo digo si mi bicicleta hablara.

Caminito y pedaladas suaves hasta Telde y piernas muy cansadas, a pesar de ser sólo 44 km. y sufrimiento en el día de mañana, pero esto lo dejo para el próximo post.

salud y bicicleta.

Salida Vecindario Arinaga Vargas Burrero Vecindario

Día 21 04 2011

Como siempre Jesús vino a recogerme a las 07'15 h. Salimos en dirección, no sin antes tomar un cortatito en la Gasolinera de la Shell - autovía-, a Vecindario (Ayuntamiento), donde habíamos quedado con la peña de "novatos las palmas". Cuando llegamos no había nadie. Sobre las 8'05 comenzaron a llegar el resto del grupo (Raúl, Ayoze y otros - no recuerdo sus nombres -).

Tras los 15 minutos de cortesía, salimos en dirección a la Playa de Arinaga. Cruzamos por el Centro Comercial, y circulamos perpendicular a la autovía hasta llegar a la misma playa. Cogimos la carretera en dirección al Cruce de Arinaga, y a unos 500 metros giramos a la derecha por un camino entre invernaderos. Allí, junto al camino nos recibió un perro, que por su aspecto, cabeza y ladridos, nos debería tener muchos amigos. Suerte que estaba amarrado. Continuamos bordeando la playa hasta Vargas. Continuamos enlazando caminos hasta el Burrero, y entre las pistas del aeropuerto, llegada a Carrizal. Parada para conversar de cuando íbamos a tomar café y si volvíamos a Vecindario, puesto algunos compañeros tenían que trabajar esa tarde. Tomamos lo dicho, y nos dirigimos a Carrizal para tomar un camino que circula en el margen derecho - dirección sur - a la carretera antigua del sur. Este nos lleva hasta el Cruce de Arinaga y otro posteriormente nos lleva a Vecindario, sobre las 12'00 h.

Día tranquilo pedaleo, con risas, algún pinchazo. Nuevos amigos y pensando en la próxima salida.

lunes, 18 de abril de 2011

Jinamar - Telde - Piconera - Ojos de Garza - Melenara - Telde

Sábado, 16 de abril 2.011.

Como de costumbre, Jesús, me llamó para salir este día. Quedamos a las 7'30h. Preparar la luz y como es habitual, las pilas estaban descargadas a pesar de estar fuera del frontal. Bajada por la carretera de San Antonio hasta el cruce de Leroy Merlin y Decathlon. Llegamos casi al mismo tiempo.

Cargamos las bicicletas y dirección a Jinámar ha recoger a Domingo y Miguel.

El día estaba despejado, casi de verano. Salida desde Jinámar dirección al Barranco de Telde con las primeras risas en la bajada o bajadón llegada al campo de golf "Miguel suelta los frenos". Subida por el barranco hasta llegar a la azucarera. Cogemos dirección Lomo Cementerio y nos encontramos al primer compi del día, no recuerdo su nombre. Giramos a la izquierda en el cementerio y comenzamos el 50% de la ruta del día, subida. Sudor y pensamiento de todo lo que sube después baja será la tónica de los pensamientos. Durante el camino nos encontramos a unos excelente compañeros de viaje, Novatos de Las Palmas. El primer encuentro, al divisarlos al fondo, fue de sustillo, ya que uno de ellos estaba tumbado en el suelo y el primer pensamiento fue de que le había dado un yuyu o bien se había pegado una hostia. Nada de eso, simplemente estaba descansando en el suelo que al igual que todos los del grupo estaba harto de subir. Paramos para tomar una cafecito, que gentilmente Miguel los prepara buenísimos y lo trae en su supertelmo. Estubimos departiendo el grupo, que ya no éramos sólo cuatro sino unos diez hasta el final del recorrido en Melenara. Al pasar por el torreón de la luz, unos siguieron subiendo hasta la Pasadilla y el resto empezamos a tirar cuesta abajo. Que impresionantes bajada, de las que te hace disfrutar como un niño pequeño. En el camino me encontré con un señor que estaba paseando al perro, y el buen paisano me entubo contando las bondades del campo, "el aire que se respirar no tiene comparación con el de las ciudades", "la gente no sabe lo que se pierde al no salir al campo", "hasta cuando tendremos que sufrir la contaminación de los coches", etc. Tras despedirnos y desearle que tenga un buen día continuamos la bajada a toda leche. Curvas y más curvas con algunas paradas para reagruparnos.

Llegamos a la carretera que une Telde con Ingenio, a la altura de Cuatro Puertas. Parada para comentar la impresionante bajada y como no, terminar las presentaciones. Ahí nos deja el primer miembro que encontramos en Lomo Cementerio, y comentarle que cuando quiera que nos llame si no quiere salir sólo. Nos comenta que vive en Melenara y que habitualmente sale cada 15 día. El resto de la semana hace pequeñas rutas por Telde. Le comento que le llamaré porque yo también salgo sólo durante la semana, pero no le pedí el teléfono. Creo que Jesús si lo tiene.

Seguimos bajando dirección Ojos de Garza. Bajada que hicimos hace algunas semanas cuando visitamos las cuevas de Cuatro Puertas.

Llegada a Ojos de Garza y parada. El compañero "Argentino" lleva la horquilla sin aire, no sin antes cagarse en los mu..tos del mecánico que la ha llevado en varias ocasiones. Allí pensábamos continuar los cuatro hacia Vargas, pero Miguel dado la hora, decide que el continúa para Jinámar ya que tiene los padres solos. El resto de los de siempre, Jesús, Domingo y yo, decidimos que no vamos a Vargas y como el resto de los compañeros que nos encontramos ese día iba para Melenara tiramos todos, los de siempre y los nuevos, juntos.

De Ojos de Garza continuamos dirección a la Ermita de San Rita, cruzamos el puente, y llegamos a las cuartería que hay al lado de la Base Aérea de Gando. Subimos a la izquierda entre "mares de plasticos - invernaderos-". Camino que nos lleva al Barranco de Silva. Camino que he realizado en infiniadad de ocasiones cuando salía sólo. LLegamos a Ikea y dirección a Melenara a tomarnos un refresquito.

Día feliz y con nuevos amigos. Lo mejor de los mejor. Las bicicletas unen.

saludos

lunes, 11 de abril de 2011

Salida Bañaderos

El domingo 10, salida Telde - Bañaderos (Pepe Ch.) - Telde. 71 Km. 4 horas. Salida a las 07'30 h., solito. El día estaba despuntando, no hacía ni el calor ni el viento de días anteriores. En un principio pensaba ir a la Cruz de Tejeda, posteriormente a Gáldar pero al final se quedó en lo comentado. El día estaba bueno, pero no se veía ningún ciclista por el camino. Será que a estas horas sólo las gallinas salen. Empecé a verlos cuando ya me había tomado el café y el cigarrito en Pepe Ch. Ya estaba devuelta sobre las 10 h. A la altura de la potabilizadora me encontré a un pescador que por su aspecto se veía que había estado toda la noche pescando. Llegué a la Avenida Marítima y tampoco había gente. Algún pescador. Salí a la carretera que conduce a Gáldar y todo transquilo. Ningún tonto se puso en mi camino. Los conductores respetaron y no hubo ningún problemilla. Sólo alguna moto que cuando pasa parecen un tornado, pero más bien por el ruido que hacen. Paré para tomarme el sandwich del día de ayer con su correspondiente zumito y plátano, para reponer fuerzas en Bañaderos. Con la boca llena hasta el mar es más azul. Regresando se se veían más ciclista. Igual de tranquilo que la ida. En casa estaba sobre las 11'45 h.

Paseito Barranco del Guiniguada

El sábado 9 de abril salimos Jesús, Miguel y yo. Quedamos Jesús y yo, como es de costumbre, a las 08'15 en Alcampo. Cuando bajaba por la autovia de Telde, Jesús me vio por su espejo retrovisor, y en las tazitas, cargamos mi bicicleta en su furgo. Nos dirigimos a recoger a Miguel, que tardó un ratito en bajar. La rutita que elegimos de camino fue Telde - Las Palmas (Barranco del Guiniguada) - Santa Brígida - Telde (Barranco Goteras). Cafetito y cigarrito en el Centro Comercial de Las Terrazas y sobre las 9'30 salimos dirección hacia Las Palmas. Cogimos la carretera de Jinámar para dirigirnos hacia la Cuesta Ramón (Merca Las Palmas). La subidita me encontré bien, y la hice de pie en la bicicleta a ritmo de Jesús. Como todo lo que sube baja, al llegar arriba pedales 'sin tino' cuesta abajo. A Miguel le pegamos un bocinazo para que cogiese el camino para no tener que salir a la autovía. Prefirió cogerla. Jesús y yo giramos a la izquierda por debajo del puente que se encuentra antes de llegar a la autovía mencionada, pero eso no es el camino que hay que coger para llegar al túnel que cruce la autovía. Tiramos en medio de las flores y llegamos a la antigua carretera del sur, que conecta la misma con el túnel. Allí estaba Miguel, no sin antes llamarnos a través del walkie - talkie, ¡Charlis que os pasa!. No había visto el monumento que habían instalado en el aparcamiento de la Playa de la Laja. Me pareció bonito. Nos dirigimos hacia el Barranco del Guiniguada a través de la acera junto a la autovía, hasta llegar al Teatro Pérez Galdós. Cogemos la carretera del norte, y a unos 500 metros aproximadamente, vemos el barranco. Hay unas obras y seguimos un cartel que indicaba Santa Brígida. A las primeras de cambio, giramos a la izquierda, para entrar en el barranco. En el barranco, combinación de tramos buenos y malos, ciclables, hasta llegar al primer puente que nos encontramos. Vemos de frente, en la parte alta, el edificio blanco de la universidad, a nuestra derecha edificios rojos y color cafe de Casablanca. En este punto, puente, es preferible coger la carretera que se encuentra a la derecha. Donde sale exactamente, no lo se. Nosotros seguimos por el barranco. Queríamos llegar a Santa Brígida, hubiese sido mejor no seguir, ya que en vez de que la bicicleta nos pasease, paseamos a la bicicleta. Demasiado tiempo con la bici a cuestas. Llegamos al aula de la naturaleza de Maipez. Por fin en lo alto de la bici, pero por poco tiempo. Preguntamos como llegar a Santa Brígida y como de costumbre, uno te dice que el camino esta cortado por una valla y otro te dice que no, que coges un camino y llegas al barranco. Le hicimos caso a este ùltimo y follaos cuesta abajo. Caminito estrecho para coger el barranco y vuelta la bici al hombro. Pro fin llegamos a la civilización, Bar Maipez. Bebida refrescante y carne de cochino, para coger resuello. Giré la vista y la rueda delantera de mi bici estaba en el suelo. Risas y a quitar espinas. Parecía que Jesucristo se había quitado la corona y me la había clavado en la cubierta. Subimos hasta Santa Brígida y llegamos sobre las 02 de la tarde. Nos tomamos un cafetito. Bajamos por la carretera que nos conduce a Telde hasta coger otro barranco, el de las Goteras. Este si lo conocía, además es todo bajando. Volaos para abajo. LLegamos justo frente a la Gasolinera que hay al principio de las cuesta Ramón. Carreterita hasta llegar donde se encontraba el furgón y consabido cabreo de Jesús porque le quitaron la pelota de tenis del enganche. Pasamos un buen día. Además este día estubo marcado por las paraditas ya que nos estamos haciendo sibaritas. Miguel se compró un termo y llevamos cafetito para el camino. Por cierto estaba muy bueno.